Una pequeña descripción

El grupo de Espeleologia de Getafe se creo en el año 1989. Desde entonces seguimos reuniéndonos en un local del ayuntamiento situado en la C/Titulcia nº 12 bajo, todos los miércoles a partir de las 21:00 horas, te esperamos, ya que aún nos queda cuerda para rato.

sábado, 17 de junio de 2017

VALPOQUEREANDO

VALPORQUERO DE TORIO
(León)


ACTIVIDAD: Visita a la cueva de Valporquero
FECHA: 17 y 18 de Junio del 2017
LUGAR: Valporquero de Torio (León)

ASISTENTES: Inma, Rúa, Fany, Cristian, Yolanda, Juanjo, Nacho, Elena, Roberto, Emilio, Javi Coble y Leo.

DESCRIPCIÓN: Llegamos en varias tandas a Valporquero (León), en el municipio de Valporquero de Torio (Vegarcervera) en torno a la medianoche. Teníamos mucha ilusión y muchas ganas de hacer esta cueva, a la que algunos nos adentrábamos por primera vez; otros en cambio, eran ya auténticos expertos y así lo demostraron una vez dentro J.

Desplegamos enseres en el escenario del centro deportivo preparándonos para cenar, pasar un buen rato juntos, y descansar con el fin de comenzar a una hora razonable a la actividad del sábado. Aunque inicialmente teníamos previsto dividirnos en dos grupos, uno que accediera a la cueva por Covona y otro por el Sil de las Perlas, finalmente decidimos entrar todos por Covona, y dejar el Sil para la próxima ocasión.





El acceso está perfectamente identificado, ya que se trata de una cavidad muy turística. Aparcamos algunos coches en la entrada de la sima, dejando otros en la zona de la salida, para poder remontar al término de la actividad.

Después de equiparnos e identificarnos en taquilla (Si bien para esta cueva no se requiere permiso, sí es imprescindible presentar las tarjetas federativas), y con una sensación térmica que debía rondar al menos los 200 ºC una vez puestos los neoprenos, entramos en la cavidad, compartiendo un pequeño primer tramo escalonado con la parte turística. Todos ponemos un especial cuidado en que nuestra presencia no se haga notar con el ruido de los aparatos, con el fin de no molestar a guías ni a visitantes.













En seguida nos desviamos y entramos directamente en el curso activo del río y, aunque el agua está bastante fría, agradecemos librarnos por fin del intenso calor del exterior.

Durante el recorrido, nos encontramos con varios grupos de multiaventura, que nos hacen esperar (llegaron antes, of course), haciendo que nuestra apreciación del agua vaya pasando de “fresquita” a “muy fría” conforme van transcurriendo las horas.

Después de saltar varias marmitas, bucear un pequeño sifón, y descender un salto de unos 4 m con alternativa de pasamanos en el lado derecho, llegamos a la zona de la Gran Cascada. Al encontrarnos unos 20 miembros del multiaventura esperando para descenderla, decidimos trepar por la izquierda, e instalar en fijo para bajar por el Paso de los Ingleses.

Dos escalas de cuerda nos conducen al exterior, cuatro horas después de haber disfrutado como auténticos enanos. Allí nos espera una fantástica sorpresa a los que hacíamos la cueva por vez primera: dos cascadas de unos 20 m que rapelar , y que ponen el cierre a una actividad muy muy disfrutona y totalmente recomendable J.

Terminamos la jornada del sábado hidratándonos a fondo en una sidrería con encanto, y una cena compartida con una buena ronda de risas, juegos, pacharán y tequila hasta bien entrada la madrugada.



El domingo nos levantamos sin prisa, y decidimos ir al Hayedo de Ciñera y las Hoces del río Villar, a una media hora de Vegacervera y al que se llega mediante un paisaje montañoso muy característico de la zona.

Antes de llegar al Faedo, nos encontramos con una bocamina mini-museo al aire libre, construida en memoria de aquellos mineros que trabajaron en las minas de Ciñera y Santa Lucía. Junto a esta, quedan aún vestigios de una antigua vagoneta, utilizada antaño para el transporte de los trabajadores y que podéis ver más abajo.

Seguimos caminando por el sendero junto al curso del río, mientras contemplamos los animales, las rocas cubiertas de musgo, las aves, los árboles centenarios.. Todo está impregnado de una misteriosa magia, y de una indescriptible paz.


  





Disfrutamos de un buen baño en las pozas cristalinas de agua helada, y sobre el mediodía decidimos emprender el regreso a Madrid, deseando coincidir muy pronto en nuestras queridas cuevas J

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