FERRATAS : MADERO CALLEJO, EL CÁLIZ Y CALERA
Salimos el viernes los cuatro en un vehículo y vamos a dormir a la Gándara. El escenario está mojado por las lluvias por dentro, el de al lado no.
El sábado empezamos la ferrata de Madero Callejo en Ramales de la Victoria sobre las 12:00. La aproximación a la ferrata dura unos 15 minutos, cuando llegas al cartel y ves que se bifurca hay que ir al lado izquierdo según llegas que es por donde empieza (por el otro será el retorno).
Dejamos pasar a cuatro personas mientras nos ponemos el material y luego tenemos que estar esperando a que monten su cuerda y bajen como media hora. Detrás de nosotros venían una pareja y un grupo organizado. Conviene bastante madrugar si se va a hacer esta ferrata (o quizá por la tarde ya casi no haya gente, no lo sé).
Emilio monta la cuerda de 40 (hacen falta dos cuerdas de 40 o una de 80 para luego recuperarlas). La ferrata, aunque cuenta con un desnivel de 75 metros y un recorrido total de unos 300 metros y está clasificada según sus equipadores como K4 (Dificil) ó K5 (Muy difícil) en sí no es especialmente complicada más allá del rappel volado de 40 metros, el puente tibetano y alguna pequeña panza (una nada más empezar y otra después del puente). Es decir, más que una gran habilidad hace falta técnica y llevar bien el vértigo.
Comemos en el propio parking tranquilamente y luego decidimos ir a hacer la ferrata del Cáliz. Ignoramos las indicaciones de Google Maps y aparcamos en la parte de arriba de la carretera en el parking de la cueva de Covalana, que está bastante lleno. La aproximación son cinco minutos y la ferrata se hace en unos cuarenta minutos. Es una ferrata muy vertical pero con muchas grapas para agarrarse. También sin mayor dificultad. En un momento dado se bifurca con una opción a la derecha más fácil y una opción a la izquierda muy ligeramente más complicada pero que atraviesa el puente tibetano. El regreso, gracias a un paisano de paseo que nos lo aconseja, lo hacemos yendo al lado izquierdo según sales de la ferrata bajando por el bosque como si fuéramos hacia el pueblo: es un camino más corto, y sin pedrera. Mucho mejor.
Volvemos a dormir a la Gándara y el día siguiente regresamos a ese mismo parking porque del puente que hay ahí empieza la ferrata Calera (aquí sí que merece mucho la pena madrugar porque el parking estaba a rebosar. Decidimos aparcar al límite de lo permitido porque lo está haciendo todo el mundo y unas personas nos dicen que no suelen multar).
Necesitas una polea y una cuerda para recuperar esta porque hay dos tirolinas y la primera no se puede salvar. Es una ferrata bonita que transcurre por el barranco del río y que al muy poco de empezar tiene la primera tirolina. Es una tirolina corta en la que no coges mucha velocidad y merece la pena darse un buen impulso al principio. Después está el puente tibetano, después de un tramo bonito la otra tirolina que sí que se puede esquivar por unas grapas y después empiezas el ascenso para ir a dar al mirador de Covalanas. Este tramo empieza con un puente creo que se llama tipo mono con unas vistas espectaculares y luego está el tramo más vertical y atlético de la ferrata, donde algunos de los apoyos son en la propia roca. Terminas en el mirador de Covalanas al lado del coche.
.jpeg)


.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)

.jpeg)

.jpeg)

.jpeg)

.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario